15
Mar
09

oye mi amor, no me digas que no…

Recordando ayer a Maná, me quedé tarareando la canción, así como me suele pasar: atorado totalmente en la repetición contínua de la tonadita en mi mente, imitando guitarras con mi voz, baterías y cada partecita; claro, sin mucho éxito. Hasta que prendí mi mp3 y estaba puesto en Oxígeno, bajo una estación (las tengo preseteadas digitalmente) y suena la Ñ. No fue mucha sopresa encontrarme con Maná nuevamente, solo que con otra canción. Estas radios de ahora repiten y repiten las mismas canciones. Hay horas durante el día que doy vueltas completas por todas las estaciones y no hay nada bueno que escuchar, así que mejor me detengo un poco en RPP para enterarme de las ultimitas.

Pero esta canción de Maná es especial. Especial para mi me refiero porque, hay que aceptarlo,”Oye mi amor” es una pista media normalona, pegajosa sí, tempo ágil. Pero tiene estos soniditos como de instrumentos de viento sintetizados o no sé qué, eso la hace identificable al toque y única. Bueno, lo importante es que esta canción en particular me remite a un recuerdo siempre que la escucho. Un recuerdo con mi papá.

Era el año 1994 y ya nos habíamos establecido totalmente en Tarapoto. Yo estaba contento y había hecho de la selva mi hogar. Extrañaba Lima, mi abuelita, mi familia, pero ya tenía amigos, colegio, un barrio tranquilo y chévere. Era en ese momento que en la radio, repetían y repetían la mencionada canción de Maná y mi mamá me propuso una idea interesante. Bueno, no sé si me la propuso o simplemente me mandó nomás para deshacerse un rato de su hijo mayor durante el complicado embarazo de su tercero.

La cosa es que me fui con mi papá en un viaje. Ya he dicho en un post anterior que mi papá y mi tío Kiko formaron en Tarapoto la primera ensambladora de PCs en la selva peruana, INADISA, empresa que representó todo un reto y que al principio requirió mucha inversión de dinero y tiempo. Por eso, mientras esta cuestión de las computadoras salía a flote, mi tío tenía otra empresita más antigua llamada Agroplastic, que se dedicaba a la venta de envases de plástico de todo tipo para la industria, el campo o el público en general. Con los ingresos de eso un poco que cubrían las perdidas en el nuevo rubro comercial. Y así, con la idea de vender más y más plásticos (labor muy ‘ecológica’ ahora que lo pienso), de vez en cuando cargaban la camioneta de la empresa con la mayor variedad de productos y salían a vender por los pueblitos cercanos a la ciudad. En uno de esos viajes, nos enbarcamos mi papá y yo. Sólo nosotros, padre e hijo, él con un tarea definida y yo como con ganas de conocer y conocerlo.

Yo, a pesar de todo, siempre he visto a mi padre con admiración. Sé que él ha cometido muchos errores y que no es una persona perfecta. Pero ya se sabe que el hijo no elije a su padre y viceversa, uno quiere al que le toca, porque es justamente TU padre. Y, para mi, mi papá es chévere. Es chistoso, buena gente, nos quiere; siempre me sentí seguro a su lado, inclusive hasta ahora. Cuando estoy con él siento que nada me puede pasar, que cualquier problema se puede solucionar con gracia (maña, inventiva), un poco de suerte y utilizando nuestra chispa innata que conquista a todos :D

Ese viaje fue una de las primeras veces, al menos de las que me acuerde, que pude observar a mi padre directamente. Pude ver cómo se comportaba con las demás personas, tratándo de venderles los plásticos y pude sentir cómo se comportaba conmigo, sentir que me quiere y yo quererlo por ello. En los parlantes de la camioneta se repetía y repetía “Oye mi amor” mientras surcabamos la carretera, comprabamos fruta o una cebadita helada de los ambulantes que nos atosigaban en cada paradero o simplemente observaba el paisaje, el río, recibiendo el aire con olor salvaje en mi rostro; totalmente feliz, totalmente seguro y en paz porque mi papá estaba conmigo.

Ese lindo recuerdo me invade en este momento y lo añoro. Sin embargo, al pensar en los momentos felices no puedo evitar recordar lo otro. El otro lado de mi padre. Pues mi papá es una persona compleja, con muchos traumas, fantasmas y errores. Surgido de una niñez muy triste y dura, mi padre nunca supo cómo ser uno muy bueno. Reconozco que él siempre se preocupó por nosotros, se raja para darnos todo lo que puede y le estoy agradecido por eso. Sí nos quiere mucho, eso no lo dudo, pero le resulta difícil expresarlo. Teniendo a veces muy poco autocontrol, se valió de la violencia, mas yo creo que recurrió a lo que él conocía y consideraba que es ser un padre, entonces por eso no tuvimos tanta suerte. Perder la paciencia fácilmente y creer que tener la panza de los hijos llena, comprarles ropa y sus cosas, es suficiente; es una manera muy fácil de ser un papá.

Con el transcurso de los años yo he aprendido a aceptar a mi padre como es y manejarme con eso, con lo que él me pudo y me puede dar. Total, es mi papá y yo lo quiero mucho. Además, después del divorcio, él cambio bastante, para mejor. Ya no había marcha atrás, sabía que había perdido a su familia, pero desde entonces trató de corregir sus errores, mantenerse en contacto. Pues mi padre, pese a todo, es buena persona y yo lo quiero, admiro y respeto.

Teniendo eso en cuenta y conociendo bien al padre que me tocó, me pongo a pensar en qué clase de padre seré yo. Como ya he dicho antes, yo soy un hombre de familia y quiero tener la mejor posible, luchar por ello. Por tanto, tener hijos es una meta, un sueño, una bendición. Últimamente sueño mucho con una hijita que sea igualita a ella :) a su mamá tan linda. Siempre observo a los bebitos en las combis y les hago caras chistosas para que se rían. Va a ser muy paja tener hijos, no importa si soy muy joven pues no me intimida el reto. Es el mejor reto de todos.

Para eso estoy decidido a superar a mis padres y ser mejor que ellos. Yo sé que los que me tocaron no son perfectos, nadie es perfecto, y conosco sus errores, los que cometieron con nosotros, muchos o pocos. Es por eso que quiero ser mejor padre que ellos, dedicarme a mis hijos, darles la mejor infancia que pueda, los mejores recuerdos. Estar ahí para ellos siempre, amarlos con toda mi alma y convertirlos en hombres y mujeres de bien, orgullosos de su país, de su gente. Tomaré lo mejor que aprendí y recibí de mis papás como punto de partida. Aplicaré todo eso y más, mucho más. La familia soñada va a costar mucha dedicación y entrega, yo estoy dispuesto a rajarme por ella. No tengo dudas, no temo.

Siempre se dice que del pasado hay que tomar lo mejor y olvidarse de lo malo. Pero lo malo sirve como ejemplo de lo que no se debe repetir. Yo no repetiré los errores de mis padres, de mis abuelos. Daré todo de mi por ser un buen padre y junto a ella sé que lo seré. All we need is love!

No me terminaré este post sin antes agradecer a mi papá. José, papo, ya sabes que a pesar de todo te entiendo y te quiero muchísimo. Todos cometemos errores, lo más importante es darnos cuenta de ellos y tener el coraje para remediarlos. Tú lo has hecho y lo haces cada día. Gracias papá, gracias por todo!

Mi papá, con el pequeño Sebastián en brazos, y el pequeño Gabriel, con overall y peinado chistoso.

Mi papá, con el pequeño Sebastián en brazos, y sujetando a Gabriel, con overall y peinado chistoso.


0 Respuestas a “oye mi amor, no me digas que no…”



  1. Aún no hay comentarios

Escribe un comentario




 

Marzo 2009
L M X J V S D
« Ago   Abr »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Blog Stats

  • 911 hits

Toy en Twitter también!

Sígueme vía RSS

Recíbeme en tu email

Share this

Bookmark and Share